miércoles, 9 de noviembre de 2016
De piedra
Ser de piedra y no dejar latir el corazón,
ahogarlo en pretextos y falsas metas.
Ser pequeño cuando sueñas con ser gigante,
o acariciar las nubes y rozar el cielo.
Hacerse diminuto hasta el punto de dejar de existir,
respirar bajito, casi en silencio y volver a salir.
jueves, 6 de octubre de 2016
Frío
Frío, frío del verbo sentir.
Siento frío cuando pienso en ti
y no te veo,
cuando te busco continuamente
y acechas en mi mente.
Busco tu mano y no estás,
sueño contigo,
¿En dónde te escondes,
a dónde vas?
Te miro desde lejos,
como si fueras un misterio,
una clave que quiero descifrar.
Dime frío, ¿dónde estás?
martes, 13 de septiembre de 2016
Hacerte mio, volverme tuya
Contempla mi mirada, sedienta por robarte un beso.
Mis labios te reclaman, mi sonrisa te espera y yo,
ardo en deseos de tenerte entre mis brazos.
Tengo sed, sed de ti.
De verte cerca, de admirar tu sonrisa
y fundirme en un abrazo.
Y aprisa o despacio, las ganas siguen presente.
De que un día de estos te tenga de frente
y sin más pretensión robarte un beso.
Y hacerte mío, y volverme tuya.
Devorarte hasta calmar esta sed de ti.
Problemas del amor
El problema no es el amor.
Sino, dar demasiado antes de tiempo,
entregar como si no hubiera mañana
y dejar que te apuñalen.
El problema es no andar con pies de plomos
y sin ver venir las intenciones,
es poner el corazón antes que el cerebro.
Anteponer la mirada al beso sería lo suyo.
El problema es que poca gente sabe
amar de verdad y por completo,
y para que me den unas migajas,
mejor no les quiero.
Que bonito sería poder amar sin miedo,
de que mañana te vayas, me olvides
y tenga que seguir como si nada importara.
Que bonito sería encontrar un amor verdadero,
de esos que caminan bajo la luna llena
y se regalan poesías y besos.
lunes, 1 de agosto de 2016
Al hombre que yo quiera
Al hombre que me quiera, sólo le pido una cosa,
que no me mienta a la cara y que me diga
las verdades sin anestesia.
Que me permita suspirarle
y dibujar poesías en su espalda,
y que al hacer el amor penetre
tanto en cuerpo como en alma.
Al hombre que yo quiera le prometo mil caricias
cada día, dulces besos para desayunar
y una ración de abrazos al despertar.
Caminar de la mano a la luz de la luna,
ya sea verano, otoño o primavera.
Le prometo algo de calma en su vida
y un cariño sin medidas.
Al hombre que yo quiera, le haré sentirse amado,
que nunca nos falte la sonrisa y que consigamos
de cada invierno una eterna primavera.
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