¿Por qué ese nudo en la garganta y esas ganas de gritar?
¿Por qué esa pesadumbre que no te deja respirar?
¿Por qué vas vagando sin rumbo fijo y sin más? ¿Por qué...?
A veces se te nubla la vista, sientes que no puedes más, que ciertas cosas pierden su sentido y que no puedes avanzar.
Sientes como una especie de puñal amenazándote con cruzar tu vida, y van pasando los días y las noches y la penumbra se adueña de tu vida.
Quisiera cruzar el horizonte hacia otro mundo, para encontrar donde se esconde el mar y saber que habrá más allá de las nubes.
Unos sabios hablan del arco iris al final de la tormenta, otros dicen que el caos te perseguirá por el resto de tu vida.
Pero lo mejor es saber sobrellevar nuestras batallas y buscar algo que nos motive, ante todo, nunca perder la esperanza.
No se si mi forma de amar es perfecta, ni lo pretendo, pero te aseguro que todo hasta lo más mínimo lo doy de corazón y sin dobles intenciones.
Solo quiero un amor sincero, estoy cansada de mentiras y hazañas innecesarias que no me llevan a ningún lado.
Pero con tanto peso se me hace imposible alzar al vuelo. Quiera despegar las alas y hallar un rumbo con sentido, donde el abrazo sea cálido, las palabras sensatas y la sonrisa me llene.
Cambio ratos de hastío por largas charlas; labios resquebrajados por besos intensos; sonrisas fingidas por sonrisas de felicidad; y lo más importante, un cariño inmenso por algo de luz para este corazón marchitado.
Tengo ganas de mirarte de cerca y saber que se siente al robarte un beso,
llevo tanto tiempo esperándote que se me hace eterno.
Me gustaría ir de tu mano y recorrer el mundo sin miedo,
fundirme en un abrazo contigo y que no nos moleste ni el aire.
Quiero contarte el oído lo que siento por ti, y sin más navegar por tu pecho,
recorrer hasta el último centímetro de tu piel y de tu alma.
Reír a carcajadas una y mil veces, hasta que se nos olvide nuestro propio nombre,
dormir junto a ti y dibujar un suspiro en tu espalda, eso quiero.
Ser de piedra y no dejar latir el corazón,
ahogarlo en pretextos y falsas metas.
Ser pequeño cuando sueñas con ser gigante,
o acariciar las nubes y rozar el cielo.
Hacerse diminuto hasta el punto de dejar de existir,
respirar bajito, casi en silencio y volver a salir.
Frío, frío del verbo sentir.
Siento frío cuando pienso en ti
y no te veo,
cuando te busco continuamente
y acechas en mi mente.
Busco tu mano y no estás,
sueño contigo,
¿En dónde te escondes,
a dónde vas?
Te miro desde lejos,
como si fueras un misterio,
una clave que quiero descifrar.
Dime frío, ¿dónde estás?