sábado, 12 de abril de 2014

¿Dónde habita la luz?



Érase una vez... en un mundo gris miles de ventanas por abrir, sueños por los que luchar y miradas por hallar.

En ese mundo gris dónde habita el olvido y la tristeza no se hallaba más que una pizca de luz en la cabeza. Y ahí estaba el pequeño y humilde soldado luchando por buscar esa luz que faltaba en su vida. 

Día tras día caminaba sin más en un retorno perdido, pero él era fuerte y nunca se daba por vencido.

Un día se le ocurrió la loca idea de volar como un pájaro, pues eso buscaba la libertad y sentirse como flotando.

Y uno de esos días en los que caminaba, se topó con una linda flor cuyo aroma le hipnotizó.

Supo él que no era una flor cualquiera, pues su aroma le transportó a un mundo de sensaciones nuevas.

Por un instante sintió que desaparecieron todas sus penas, y por ello mismo se quedo la flor, para que de nuevo le ocurriera.

Llegó a su casa y se puso en el rincón de siempre, allí dónde no llegaba la luz y nunca era primavera, entoces volvió a entristecerse casi al instante. Pero se volvió a acordar de la flor, sabía que ella siempre era alegre, linda y olorosa.

Y desde entoces esa flor formó parte de su vida, la llevaba a todas partes consigo mismo; como si de un tesoro se tratara, así la cuidaba y cada vez que la olía se sentía más vivo.

Ya no hubo llantos ni penas, el pequeño soldado aprendió a ser feliz, y descubrió un hermoso secreto, algo escencial... que la verdadera belleza y felicidad se encuentra en los pequeños placeres de la vida.



sábado, 8 de marzo de 2014

Espinas en la piel















Si algo he aprendido en la vida es que no puedes aferrarte a nada, pues al final nada es eterno. Que la felicidad eterna solo dura un rato y que cada espina te hará daño, pero por el contrario más fuerte.

Que los amigos verdaderos son una especie en extinción; y que al final, después de todo, lo único que llenará tu vida será el afecto de tus seres queridos y poco más. 

Nos empeñamos en construir castillos en el aire con cimientos de papel que se van volando con el tiempo y al final todo se desmorona.
Al final, después de todo, lo único que te quedará serán; lágrima, recuerdos y sueños a medio hacer...

Procura no darte nunca por vencido; vales mucho y lo sabes, y que ante todo ningún viento ni bache arrebate tu sonrisa.

Estás aquí, este es tu momento... siempre es el momento de avanzar, fuera malos pensamientos; y que sean el ánimo y la felicidad los que inunden tu vida, no las lágrimas.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Mi droga preferida



La vida cambia, cuando menos te lo esperas llega esa persona que cambia e ilumina tus días por completo. Ese alguien que te enamora y consigue darte la alegría que faltaba en tus días.

Esa persona que con una simple mirada, un gesto o un beso te llena por completo. Y ya sin nombrar ese manantial de emociones que te provoca... te hace sentir en las nubes, suspirar, sonreír como un bobo; hasta que te das cuenta de que te hechizó por completo y se convierte en tu droga preferida.

Poco a poco te llena más se mete más dentro de ti provocando que te enamores y pienses en esa persona día y noche. Es algo así como un misterio, pero algo bello, curioso y encantador.



Sientes que cada día que pasa te llama más la atención con cada cosa que hace, sientes que te enamora aún más. Y aunque a veces tengáis vuestras trabas sabes que le quieres demasiado y al final todo acaba por estabilizarse; cada manantial vuelve a su cauce.

Si algo tengo claro es que no le cambio porque hace vibrar, sonreír, vivir más... en poco tiempo se ha convertido en mi necesidad, mi alegría, mi droga preferida.

Y amo todo de él; sus besos, sus caricias, sus miradas, cada cosa que hace, su forma de ser... todo; no se, simplemente le amo.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Suspiros enlatados

Y he vuelto a mis andadas, a las entrañas de un mundo incierto, que ya no es ni debería ver.
Me quema cada día y me mata continuamente, el murmullo incesante,
las malditas palabras y pensamientos que salen de mi cabeza.
El constante destello de un pasado ya casi opaco, que se repite continuamente , tanto o más como desde el primer día.
Es fuego en mi vida, pero fuego que ya no calienta; es pura incertidumbre, son suspiros enlatados y sueños desdichados.
Que ya no es, pero a veces se ve y se siente. Vueleven los recuerdos de esos días ya ajenos, una y otra vez aquí, en mis pensamientos y en mi corazón...

domingo, 3 de noviembre de 2013

Un beso inolvidable



Creo que nunca olvidaré aquel día, ese día en el que tuve una cita más que especial. Llevaba días preparando todo, con muchas ganas de verle y la ilusión cada vez se hacía más presente.

Llegó el día tan esperado y estaba más feliz que nunca, por fin nos encontramos ahí en aquella parada; luego dimos un paseo y tomamos un helado. 
Con forme hablaba con él tenía la sensación de que concordábamos todo, la sensación de que le conocía de toda la vida. La verdad, era algo mágico y curioso; y puedo asegurar que desde el principio quedé como hipnotizada.

No se que era, si era su sonrisa, su forma de hablar o lo que fuese; pero algo había, algo inexplicable, como si nada más verle me enamorase de él.
Estaba claro, algo sentía en mi interior, pero era una fuerza especial, tan difícil de describir.


Fue pasando la tarde y cada vez andábamos más cerca de la noche. Entoces decidimos ir a por algo de cenar. Compramos unas hamburguesas y nos sentamos en un banco, cenamos y yo sabía que aún más cerca estaba del beso.

Un beso que ansiaba como nunca, casi desde el primer instante que le vi deseaba besar sus labios y sentir su piel.
Entoces, me dio un pequeño adelanto, un ''pico'', un pequeño beso que fue más que suficiente para soñar...
Recuerdo que noté una extraña sensación, un escalofrío que recorría mi cuerpo, mis manos sudorosas, mi corazón latiendo a mil por horas y solo quería volver a besar sus labios de nuevo.


Al rato nos fuimos a seguir paseando y sentarnos en otro banco de un parque, y ahí fue donde surgió todo.
Estuvimos hablando un poco y note como intentaba buscar mis labios de nuevo, yo respondí, aunque algo tímida. Y volvimos a besarnos, esta vez  fue algo más intenso y sus manos acariciaron mi cuerpo sutilmente; era algo encantador, como si estuviera soñando, sencillamente, no me lo creía.


Ahora si que tenía los nervios a flor de piel, sonreía como una tonta, mis manos andaban algo sudorosas, mi corazón parecía salirse del pecho y la pasión aumentaba por momentos.
Era él , por fin me hizo soñar como nunca, no sabía que era lo que ocurría exactamente; pero puedo asegurar que fue pura magia, me atrapó y me sentí como en otra dimensión. 


De repente, olvidé todo, solo le sentía a el, a sus besos y sus caricias, cada vez más intensos, ambos cada vez más hipnotizados.
Era tan curioso lo que sentí en aquel momento, y mi cabeza no paraba de repetir una y otra vez ''ojalá este momento no acabe nunca, ojalá que se repita eternamente''.

Pero pasó el día y ya era tarde por la noche,  se acababa la cita, y me llamaron para volver a casa, una lástima, no quería irme ni de broma. Hasta se me pasó alguna locura por la cabeza, en aquel momento tan extraño, como confuso, pero especial y mágico.
Entoces, nos fuimos, y cuando vi que se iba me quedé con una cara de tonta, de tonta enamorada, más bien...


Llegué a casa y no me lo creía, vaya cita tan especial, estaba totalmente eufórica y feliz y hasta me costaba dormir; porque esa noche sabía que mi realidad superarían a mis sueños.
Pasaron unos días y le noté algo raro, estaba un poco ausente, ya no me hablaba como antes. Al parecer no sintió lo mismo y por eso me evitaba, una lástima, la de cosas que hubiera dado por el, me encantaría poder haberle hecho feliz...


Pero bueno, las cosas eran así, que remedio que aceptarlo. Aún así, por más que pase el tiempo y por más que nos hallamos alejados el uno del otro no hay ni un solo día que no le recuerde ;que recuerde su sonrisa, nuestras conversaciones, y por supuesto, más que nada, aquel beso tan único e inolvidable.