lunes, 1 de agosto de 2016
Al hombre que yo quiera
Al hombre que me quiera, sólo le pido una cosa,
que no me mienta a la cara y que me diga
las verdades sin anestesia.
Que me permita suspirarle
y dibujar poesías en su espalda,
y que al hacer el amor penetre
tanto en cuerpo como en alma.
Al hombre que yo quiera le prometo mil caricias
cada día, dulces besos para desayunar
y una ración de abrazos al despertar.
Caminar de la mano a la luz de la luna,
ya sea verano, otoño o primavera.
Le prometo algo de calma en su vida
y un cariño sin medidas.
Al hombre que yo quiera, le haré sentirse amado,
que nunca nos falte la sonrisa y que consigamos
de cada invierno una eterna primavera.
domingo, 12 de junio de 2016
Sobrevivir
Tan rota y amarga por dentro,
pero siempre sonriendo al mundo.
Tan frágil como el papel
y a la vez dura como una piedra.
Ojos llorosos de vez en cuando,
pero no por demasiado tiempo.
Y es que a veces me siento tan fría...
porque no queda remedio.
Aprendí a ser fuerte por narices y a superar
la dureza de la vida con la mínima compañía.
Sólo fuerza y valor, eso es todo.
Lo principal, sobrevivir...
No te prometo
No te puedo prometer nada,
pero si te puedo asegurar que si me quieres,
yo te querré el doble.
Y que a veces mi corazón siente algo de frío,
pero intento abrigarlo para que no se congele.
En el fondo sólo tengo ganas de una caricia,
un buen beso y en definitiva de un amor verdadero.
No te prometeré la luna ni las estrellas,
pero si te quedas aquí a mi lado un ratito,
puedo regalarte una sonrisa y un enorme abrazo.
Y aunque a veces parezca de piedra, soy frágil.
Necesito unas manos sinceras en las que entregar mi cariño,
una chispa que me encienda y me ilusione, pero sin miedos.
Tengo la loca necesidad de amar sin medidas
y entregar lentamente el corazón
hasta caer rendida por la pasión.
Hambre de caricias, de besos, de afecto,
de sentirme humana
y poder ser débil sin temor a fraguarme.
viernes, 22 de abril de 2016
Miedo de amar
y gritarlo demasiado fuerte.
Miedo de mirar a alguien y darle mi mano,
para que un día la suelte.
Miedo de volver a soñar e ilusionarme,
o abrazar con muchas ganas y luego sentir frío.
Miedo de sentir calor y que no dure demasiado
y que todo acabe en un adiós y escalofríos.
En definitiva, miedo a enamorarme.
El desvelo de tu ausencia
Hay noches en las que recuerdo su aroma, el tacto de su piel y su sonrisa y el resto se me olvida.
Se me cae el mundo encima, al saber que ya no me mira,
ni me siente, ni volveré a ser el motivo de su risa.
Y es que hay días que se tornan infinitos
y necesito de un suspiro que anide en mi corazón,
hallar esa droga que ilumine mi alma, que en penumbra se encuentra desde que se fue.
Pero por más que pasan las horas y los días,
he de confesar que no le olvido ni por un instante.
Él fue luz, calor, risas y amor sincero.
No se, no se que más decir... simplemente, que lo quiero como jamás quise a ningún otro.
Con la pureza más sincera y con las letras más bonitas
que jamás escribí para nadie.
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